martes, 27 de septiembre de 2011

Un mito demasiado Real

El 17 y 18 de octubre son fechas recordadas con orgullo y alegría para la clase obrera argentina ya que se conmemora no solo la excarcelación de Perón sino también el triunfo de movilizaciones obreras que lucharon por primera vez a favor de sus derechos e intereses.

La fecha simboliza el fin de trabajadores pasivos, y el inicio de una clase obrera consiente de su condición, más unida y homogénea que nunca, y en busca de mayor participación política y social.

Pero, ¿el 17 de octubre puede ser recordado como la perfecta victoria de la clase obrera, o existen otras verdades detrás de este fantástico mito de pacífica revolución obrera?

Existen distintas perspectivas para abordar esta emblemática fecha, y una de ellas nos remite a los inicios de este país, con la dicotomía Civilización y Barbarie. Puede sonar absurdo hablar sobre estos polos en el marco de los años ’40, pero la movilización llevada a cabo por los obreros de Berisso sobre la ciudad de La Plata lejos de ser una protesta solo por sus derechos, pareciera más ser la venganza o el descargo hacia esa ciudad que se auto legitimaba como civilización ya que manejaba el poder político, mientras que Berisso era considerada más bien una periferia de suburbios que puede ser análoga al campo y a los ideales de barbarie.

“alpargatas si, libros no”, es una frase que encierra perfectamente este abordaje de barbarie que se enfrenta por primera vez a la civilización. Los obreros al movilizarse y centrar sus ataques en La universidad de La Plata y entonar frases como la mencionada, tristemente dejan a la luz que su lucha no era más bien solo por sus derechos, y por su elección política, sino que guardaba rencores hacia esa ciudad que los menospreciaba por su condición de obreros con poca educación.

No esta mal que la clase obrera haya alzado voces para protestar, pero no fue correcta la manera de llevar a cabo la movilización recurrir a destrozos de oficinas de redacción de medios que iban en contra del peronismo y que apoyaban ideas elitistas. Ni tampoco fue correcto el destrozo de centros y clubes de clases más altas, como los saqueos a tiendas de la zona. Cada uno de estos actos, lejos de colocar en un lugar emblemático a la clase obrera, por su accionar se acerca más a las ideas de barbarie por la necesidad de recurrir a la violencia y a la burla de las autoridades legitimas de clases altas para lograr hacerse oír. El 17 de octubre se creó un mito que englorece a la clase obrera, pero no hay que olvidar que ese mito connota realidades para nada gratas que permitieron que se lleve a cabo.

Karen Jachnowiec

TP Análisis Nº4

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