martes, 20 de septiembre de 2011

La semilla que nunca se hizo árbol

En 1918 hubo una vuelta de página trascendental en la historia de la universidad en Argentina y Latinoamérica con la reforma que se dio en Córdoba en manos de estudiantes universitarios con ideales románticos; o al menos eso se esperaba.

La Reforma Universitaria planteaba el quiebre de las cátedras como feudo personal de los profesores, el cese de la influencia de la iglesia en los planes de estudios, ya que se ocultaban teorías científicas que iban en contra de los argumentos religiosos, también una mayor participación del alumnado a la hora de la sucesión de cargos, la implementación de cátedras paralelas, concursos públicos para acceder a la docencia y el desarrollo de un programa de extensión universitario que alcance a la sociedad.

Muchos fueron los objetivos de esta reforma y gracias al pensar y accionar de esos jóvenes cordobeses que encabezaron ese movimiento estudiantil, hoy se puede marcar un antes y un después en la historia de la universidad.

Se puede afirmar que los estudiantes cordobeses lucharon por una universidad más democrática y participativa para el alumnado, además de que promovieron la necesidad de una casa de altos estudios más comprometida hacia las inquietudes de la sociedad, pero ¿y que pasó? ¿Cómo esa prometedora semilla de una universidad casi ideal derivó en la universidad de hoy?

La universidad del siglo XXI está en un momento de crisis, y los factores que provocan esta situación son varios, entre ellos la masificación de la universidad que genera tensiones ya que la oferta supera en gran medida la demanda laboral de profesionales y existe un gran desfasaje entre la teoría y la práctica a la hora de ejercer como profesional. Si bien hoy se puede hablar de autonomía universitaria, también se deja ver la influencia por el gobierno de turno en los contenidos y decisiones.

¿Podemos decir entonces que la semilla reformista plantada en 1918 dio sus frutos o con el correr del tiempo, capitalismo, política y dictadura militar de por medio se logro extinguir las raíces?

Lo cierto es que los reformistas cordobeses decían que la sola acción no basta, y que para un reformista es un deber pensar. Habría que pensar más y esforzarse para mantener esa semilla revolucionaria viva y permitirle crecer.

Karen Jachnowiec

Análisis y Producción Nº 3

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