domingo, 9 de octubre de 2011

El Arte de hacer Revoluciones



Rebeldía, lucha de oprimidos, violencia y manifestaciones son palabras comúnmente asociadas con la idea de revolución a las que se le pueden sumar: cambio social, proletariado, clasismo y arte. ¿ARTE?


Y si, Arte, con el mayo Francés de 1968 el Arte dijo por primera vez presente en las revoluciones y se puede vislumbrar su presencia al contribuir a una nueva forma de protesta que encararon los universitarios de Nanterre al proclamar consignas como “Sed realistas, exigid lo imposible”

Con pancartas tales como: “Olvídense de todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar.”, “El patrón te necesita, tu no necesitas al patrón”, “Están comprando tu felicidad. Róbala”, y “No queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre supone el riesgo de morir de aburrimiento”, se puede afirmar que el mayo francés inauguró una nueva estética revolucionaria que no se había visto nunca.

El mayo francés generó un tipo de revolución que impacta y atrae por su influencia del Pop Art, y por el uso de graffiti, collage e historietas.

Podemos describir a este movimiento revolucionario como vanguardista ya que no buscaba cambios, sino nuevas formas en las costumbres e ideas, además de un quiebre en el capitalismo, en la burocracia, y una total revolución sexual con más libertades a la figura de la mujer. “No le pongas parches, la estructura esta podrida”, es una frase que ejemplifica el hecho de que no querían simples arreglos, sino nuevas bases.



Todos estos planteos fueron llevados a cabo a través de consignas originales, y para lograr una verdadera revolución buscaron y obtuvieron el apoyo de la clase obrera tanto en el acompañamiento en las marchas como también a la hora de declarar huelgas.

Lo que se le critica a este movimiento revolucionario fue el hecho de que no tuvo ninguna conducción política, lo que derivo a que si bien se lograra el adelantar las elecciones y el triunfo de los socialistas, no se dieron todas las nuevas condiciones que estos jóvenes proclamaban para la política.

Cabe preguntar si sirvió o no tanta revuelta si al final de cuentas lo “imposible” que se pedía fue “imposible” llevarlo a cabo, ¿será que el mundo de las ideas no puede encontrar un espacio en el mundo material capitalista?

Lo cierto es que si bien el mayo francés de 1968 encendió una llama idealista que con el tiempo quizás solo resulto en cenizas, de todos modos impulso a nuevas revoluciones en países de Latinoamérica como por ejemplo el Cordobaza en Argentina, además del hecho que inauguró una nueva forma de protesta. Comenzó en la historia un nuevo tipo de revolución más original, atractiva, y nada aburrida de reclamos que puede denominarse el Arte de hacer Revoluciones que solo el Mayo Francés pudo lograr.


martes, 4 de octubre de 2011

Pocas manos, Mucha plata

Tanto en Argentina como en el mundo es una realidad que la noticia es una mercancía, y que quienes las producen no tienen simplemente el deseo de brindar un servicio, ni de solo informar, formar y entretener, sino también el impartir ideología pero por sobretodo recaudar más y más dinero.

Es por esto que los pequeños medios que no logran cierta cantidad de raiting, o de sponsors o de tiradas de publicaciones (esto incluye a la radio, TV y diarios) aunque tengan buenos contenidos ¡desaparecen!

Porque para la sociedad capitalista actual si no da rédito, todo muy lindo pero no sirve.

Un claro ejemplo de que la influencia capitalista llegó a los medios de comunicación es el hecho de que hoy se puede hablar de Multimedios que son las estructuras empresariales que articulan un conjunto de medios de comunicación de distinta naturaleza, y también se impuso en la actualidad las fusiones entre empresas periodísticas de telecomunicaciones con las de informática, creando una comunión entre la producción, el transporte y los decodificadores.

El mayor ejemplo de Multimedio de Argentina es el grupo Clarín quien respeta este hilo de llevar noticias al mercado manejando como antes se mencionó la producción, el transporte y los decodificadores.

Con todo lo descrito cabe preguntarse ¿Cuándo la esencia informativa de los medios se transformo en comercio? O ¿No será que la esencia fue siempre el vender solo que antes esta realidad estaba desdibujada y hoy se nos presenta tal cual es, sin vueltas ni tonos grises?

Triste pero real es el hecho de que en el siglo XXI informarse a través de los medios es recibir un mensaje que esta condicionado por los intereses de quienes lo emiten.

Basta hoy en día con conformarse o hallar un medio con el cual la ideología personal sea similar y por ende comprar lo que se quiere ver, leer o escuchar. Y no olvidar agradecer que todavía existe la posibilidad de elegir un medio que se adecue a nuestros ideales porque cada vez más se expande el oligopolio mediático y Dios quiera no llegue el día en el que uno solo sea el mensaje y ya no haya posibilidad de elección.

Karen Jachnowiec.

TP nº5 Análisis.